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Que es el acné
Que es el acné Es una inflamación de la piel caracterizada por erupciones superficiales que son ocasionadas por la oclusión de sus poros. Esta oclusión es debida a la inflamación de los folículos pilosos.
El acné se produce cuando las glándulas sebáceas (productoras de grasa) generan más secreción de la que la piel es capaz de eliminar por descamación. Estas glándulas desembocan en el mismo folículo capilar, conducto que se bloquea ante ese exceso de producción de grasa y ante la acumulación de células muertas. El resultado es un tapón de grasa que, por la acción de la melanina, se oscurece al desplazarse hacia la superficie de la piel.
Este tapón oscuro es el comedón o punto negro. Si la abertura queda totalmente bloqueada, la glándula aumenta de tamaño, formándose la espinilla blanca. Al romperse el tapón pueden entrar células muertas de la piel junto con grasa acumulada y bacterias que viven en la piel, formándose unos nódulos infectados llamados pústulas. En este punto, el organismo reacciona y los leucocitos atacan a las bacterias. El resultado es la formación de un punto rojo con la cabeza amarilla. En ocasiones se pueden formar quistes de grasa.
Parece ser que la actividad sebácea se regula con las hormonas sexuales: las masculinas la estimulan, mientras que las hormonas sexuales femeninas suprimen esa actividad.
El acné aparece normalmente sobre la cara y hombros pero puede extenderse al tronco, brazos y piernas. Es muy frecuente en los adolescentes, pero puede aparecer en ambos sexos y en todas las edades. Además, parece haber una tendencia familiar a desarrollar este trastorno.
La suciedad no es la causa del acné, pero puede agravar el problema. Otros factores que aumentan la posibilidad de aparición del acné son los cambios hormonales, la exposición a climas extremos, tensión, piel grasa, alteraciones endocrinas, ciertos tumores, y el uso de ciertos medicamentos (tales como la cortisona, testosterona, estrógenos, y otros).
Tratamiento
El tratamiento se diseña con el fin de prevenir la formación de nuevas lesiones y ayudar a curar las lesiones ya existentes. Se suelen administrar preparados tópicos (sobre la piel) y orales. El acné leve puede tratarse con peróxido de benzoilo o ácido azelaico (queratolíticos que favorecen la descamación de la superficie de la piel facilitando la salida de sebo) a bajas concentraciones y en tratamiento local.
Si el paciente presenta con regularidad puntos negros, espinillas, pápulas (granos rojos) y pústulas (granos de cabeza amarilla con pus) el médico puede aumentar la concentración de peróxido de benzoilo, aplicar una solución con antibióticos o un derivado de la vitamina A.
Si existe infección se trata con antibióticos orales (tetraciclinas y derivados) o bien antibióticos tópicos (clindamicina o eritromicina).
También existen procedimientos quirúrgicos como el peeling profesional de la piel (químico) pelando la piel, y la dermoabrasión, o la extracción o drenaje de los quistes.
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